Hay un buen número de sustancias e ingredientes cosméticos de reconocida eficacia en el mantenimiento del bienestar del cabello. Pero sin duda, uno de ellos, las vitaminas, resulta absolutamente esencial para la salud capilar. Hay un total de 13 y todas son imprescindibles para el correcto funcionamiento del organismo en general y del cuero cabelludo en particular, pero hay un tipo de ellas, las vitaminas del grupo B, que juegan un papel determinante, sobre todo en lo que a prevenir la caída se refiere.

Las vitaminas son sustancias que nuestro organismo necesita para crecer y desarrollarse normalmente, y cada una de ellas tiene funciones específicas. Tener los niveles bajos de alguna de ellas puede traducirse en problemas de salud diversos, entre los que se incluye la debilidad y caída del cabello. La principal fuente de vitaminas para el pelo es la alimentación, y por ello seguir una dieta lo más completa y equilibrada posible es bueno para el pelo. No hay que olvidar que la alimentación del cabello procede directamente del flujo sanguíneo, de ahí la importancia de vigilar la dieta y aportar a través de los menús diarios todos aquellos nutrientes que aseguren una correcta salud capilar.

Las vitaminas del grupo B (tiamina, riboflavina, niacina, ácido pantoténico, biotina, vitamina B6, vitamina B12 y ácido fólico) están directamente relacionadas con la mayor o menor fortaleza del cabello y, por tanto, con su caída. Se encuentra fundamentalmente en los cereales integrales, los frutos secos, las legumbres, los lácteos y la levadura.

En cuanto a las otras, la vitamina A,  necesaria para la formación y mantenimiento de las membranas del cuerpo, se encuentra en el hígado animal y de pescado, huevos, leche, queso, yogur, mantequilla, riñones, pescado azul y carne. La vitamina C tiene un reconocido poder antioxidante (fundamental para prevenir el envejecimiento, incluido el capilar) y sus principales fuentes alimentarias son los cítricos, el mango, los arándanos, los pimientos verdes, las verduras de hoja verde y las patatas. También es antioxidante la vitamina E, de la que dicen que es “buena para todo”; entre sus virtudes está la de reducir algunos procesos inflamatorios como los que se pueden dar en el cuero cabelludo. Se encuentra en el aceite de germen de trigo, el aguacate, la margarina y la mantequilla, el huevo, los cereales integrales y los frutos secos.

La vitamina D, que se sintetiza en el organismo por la acción de la luz solar, está contenida en la margarina, aceites de pescado, pescados grasos, hígado, huevos.

Los complejos vitamínicos específicos para el cabello también son una buena opción (siempre como complemento a una dieta equilibrada) para nutrir, reforzar y revitalizar el pelo desde dentro. Son suplementos que se consumen por vía oral (la dosis recomendada es de 2 cápsulas por la mañana) elaborados a base de sustancias beneficiosas para el cabello, fundamentalmente vitaminas, pero también otras sustancias como el zinc, que es clave en la formación de una de las principales proteínas del pelo; la queratina.

Dieta sana, suplementos específicos y cuidados adecuados: esta es la fórmula que garantiza una adecuada salud capilar.

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