El cuero cabelludo y el cabello en general requieren de ciertos cuidados para permanecer sanos.

Muchas veces, la exposición solar, la alimentación poco equilibrada, el uso de químicos para el cabello (tintes, alisado, etc.) provocan daños severos en el cabello que no parecemos advertir hasta que es demasiado tarde.

Si no realizamos algún tipo de tratamiento que ayude a mantener la salud capilar, el cabello comenzará a debilitarse, verse opaco y quebradizo, y tarde o temprano comenzará a caerse.


Existen diferentes técnicas que se enmarcan dentro de la llamada nutrición capilar y se aplican con láser para fortalecer las raíces del cabello tanto en hombres como en mujeres. Se pueden aplicar en el cuero cabelludo, permitiendo mejorar la salud de la fibra capilar y los folículos pilosos.

El láser suele utilizarse porque favorece la irrigación sanguínea en la zona tratada, aumentando el aporte de nutrientes. Esto nos ayuda a mejorar la salud en general del cabello: el mismo se renueva, se detiene la caída del cabello y se estimula el crecimiento de un cabello más sano.

En general, este método se acompaña con otros tratamientos capilares que ayudan a tener resultados más completos y durables. Si se tiene constancia y disciplina, la nutrición capilar con láser ayuda a que los tejidos se reparen rápidamente y se forme colágeno, aumenta el flujo sanguíneo y por consecuencia, la nutrición en la zona, se forman nuevos capilares y se vuelve a producir un crecimiento natural del cabello. Este tratamiento está pensado para comenzar a aplicar cuando se notan las primeras señales de caída excesiva del cabello.

No todas las personas obtienen los mismos resultados ya que dependerá en gran medida del tipo de cabello, la situación médica por la cual esté tratándose y el estado en el que se encontraba al comenzar el tratamiento. Sin embargo, si se aplica correctamente y se es constante, los resultados serán asombrosos.

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