“¡Tengo caspa!”. Este descubrimiento supone para muchas personas un motivo de desconcierto y preocupación. Una de las causas del impacto que este problema capilar tiene en quien lo padece es que durante mucho tiempo la caspa se asoció erróneamente a una falta de higiene capilar. A ello hay que unir que sus “placas” o “escamas” características son muy difíciles de disimular, lo que lo convierte en una cuestión con un elevado componente estético.

Hay que tener en cuenta que la caspa consiste en una descamación excesiva del cuero cabelludo que puede estar causada por distintos motivos: genética, factores medioambientales, una alimentación deficiente o inadecuada… Estos y otros factores favorecen que el ciclo de renovación de la epidermis se acelere, lo que da como resultado una hiperabundancia de las células muertas del cuero cabelludo, que son las que se descaman y se desprenden. Si no se trata adecuadamente, el exceso de caspa puede llegar a alterar el correcto funcionamiento del folículo piloso, dando lugar así a la formación de un cabello más débil y favoreciendo la caída.

El tratamiento tipo para este problema se basa en la utilización de un champú anticaspa, pero esta solución no resulta completamente efectiva ni definitiva en muchos casos. Los expertos en salud capilar llevan mucho tiempo buscando nuevas aportaciones que sean efectivas en el tratamiento anticaspa. Uno de los hallazgos más interesantes en este sentido ha sido la incorporación de bajas concentraciones de ácido salicílico a los productos de higiene capilar. Se ha demostrado que el uso habitual de productos específicos que contienen ácido salicílico en su formulación ayuda a equilibrar la aparición de la caspa.

Esta sustancia, que originariamente se extraía de la corteza del sauce blanco (Salix alba),  es de hecho una “vieja conocida” en el campo de la Medicina en general (no en vano se trata del principio activo de la centenaria Aspirina) y de la Dermatología en particular, donde se utiliza habitualmente en aplicaciones tópicas, debido principalmente a sus propiedades queratolíticas (exfoliantes, ayudando a eliminar las células muertas de la piel) y antimicrobianas. 

Los investigadores de Svenson han ido un paso más allá y han incluido entre sus servicios un Tratamiento de Ácido Salicílico, disponible en sus centros. Este tratamiento tiene su origen en un estudio clínico llevado a cabo por estos profesionales, en el que pudo comprobar que la efectividad de esta sustancia es mayor cuanto mayor es su concentración y su tiempo de contacto con el cuero cabelludo, siempre, eso sí, aplicada en dosis que no puedan producir efectos adversos en esta zona.

La puesta en marcha de este tratamiento en pacientes que presentaban un problema de caspa ha arrojado unos resultados muy positivos, que hacen que éste se pueda considerar como una de las soluciones más efectivas para la caspa: los pacientes tratados muestran una reducción de las descamaciones de hasta un 90% y, además, este efecto era visible desde las primeras sesiones. 

 

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