La
llegada del otoño siempre se ha asociado a un aumento de la caída del cabello.

¿Mito o realidad? Según los expertos, se podría decir que se trata de una
verdad a medias. Es cierto que los factores estacionales influyen en el ciclo
de crecimiento del cabello y en la salud capilar ya que en verano, bajo
la influencia del sol, se “acelera” una fase en el desarrollo
capilar
(fase
anágena
) y esto aproximadamente dos o tres meses más tarde
se traduce en una caída de cabello bastante evidente, aunque en la mayoría de
los casos no es preocupante y el cabello se recupera sin problema con el
tratamiento y los cuidados adecuados.

Otra
de las razones por las que muchas personas notan que su salud capilar es peor y
también que se les cae más el pelo son las consecuencias del especial “castigo”
al que muchos cabellos están sometidos durante los meses estivales
.
Tal y como explican los expertos de la Academia Española de Dermatología y
Venereología (AEDV),  al igual que ocurre con la piel, el pelo
también se deteriora con facilidad durante el verano, sobre todo si está
teñido, permanentado, lleva mechas o se ha abusado de las planchas y el
secador. Todo ello favorece que, con el cambio de estación, los cabellos más
dañados  se desprendan con más facilidad,
con lo que la sensación de que aumenta la caída del cabello es mayor
. Hay
que recordar que la parte más externa del tallo piloso (la cutícula) es la zona
del cabello que más acusa los embates de los factores que agreden al pelo, de
ahí la importancia de utilizar productos regeneradores (mascarillas
y acondicionadores principalmente) que la recubran y eviten la caída.

Por
otro lado, es muy importante no perder de vista el estado del cuero
cabelludo
. Es normal que durante esta época del año, su piel, como la del
resto del cuerpo, tienda a estar más deshidratada, así que todas las medidas
destinadas a “mimar” esta zona es algo bueno para el pelo ya que
contribuyen a asegurar que el folículo piloso esté bien nutrido y oxigenado,
facilitando que el nuevo cabello crezca con el suficiente vigor, evitando así
la caída. Entre los consejos
de Svenson
para el cuidado de la salud capilar
destaca la recomendación de aplicar ampollas y demás tratamientos capilares
mediante un suave masaje en el cuero cabelludo.

Y,
sobre todo, hay que asegurar que el organismo en general y el cuero cabelludo
en particular estén debidamente nutridos, y en este sentido, hay una serie de vitaminas
indispensables para el pelo
, como es el caso de las del grupo
B
,
que están directamente relacionadas con la mayor o menor fortaleza capilar y
con su caída. Se encuentran fundamentalmente en los cereales integrales, los
frutos secos, las legumbres, los lácteos y la levadura, y también hay muchos
productos capilares que las incorporan en su formulación.

 

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