El estrés, la incorporación al mundo laboral, trastornos hormonales, determinadas dietas de adelgazamiento muy agresivas… Son sólo algunas de las causas que los expertos apuntan para justificar el hecho de que cada vez más mujeres pierden pelo. ¿Qué hay de cierto en estas hipótesis?

 La causa más común de la caída del pelo en mujeres es la alopecia androgenética, que tiene su origen en la testosterona, una hormona sexual masculina que en el organismo femenino está presente en pequeñas cantidades. Cuando se da un exceso de transformación de la testosterona en dihidrotestosterona (DHT), debido a su vez al exceso de una enzima, queda alterado el correcto funcionamiento de los folículos pilosos, dificultando el crecimiento del pelo en las mujeres y haciendo que este sea cada vez más fino y escaso, como consecuencia de lo cual, muchas melenas femeninas “clarean”.

Es sabido que la alopecia femenina tiene un componente mayoritariamente hormonal. De hecho, se puede decir que el pelo de las mujeres es fiel reflejo de los niveles de hormonas que se encuentran en su organismo. Esta es la razón por la que, por ejemplo, muchas mujeres experimentan cambios en el pelo durante el embarazo o inmediatamente después del parto.

 Pero también hay otros factores que influyen en el pelo de las mujeres y que, además, pueden explicar por qué en los últimos tiempos los especialistas atienden cada vez más consultas sobre la caída del pelo en mujeres.

Así, muchos expertos en el tema han manifestado su preocupación por el aumento de casos de alopecia femenina, sobre todo entre las adolescentes, y han encontrado una explicación, entre otras razones, en la mala alimentación que siguen muchas jóvenes, como resultado de dietas llenas de carencias y muy desequilibradas. Está demostrado que cuando existen déficits nutricionales, es habitual que el organismo los extraiga de otras zonas como, por ejemplo, el cuero cabelludo.

 Por otro lado, hay especialistas que aseguran que el hecho de que cada vez más mujeres pierdan pelo está relacionado con la incorporación femenina al mercado laboral, lo que puede repercutir en el sistema hormonal de muchas de ellas, favoreciendo los problemas capilares en general y la caída del pelo en mujeres en particular.

 También hay evidencias de que el estrés al que están sometidas muchas mujeres, debido a los distintos roles que tienen que desempeñar en la actualidad, puede afectar a su salud capilar, ya que si bien no se puede identificar como la primera causa de alopecia femenina, sí que se está demostrado que actúa como agravante, sobre todo en aquellas que tienen otras circunstancias que pueden favorecer la caída del pelo en mujeres, como déficits nutricionales o periodos de desequilibrio hormonal (menopausia, pubertad).

 En definitiva, la existencia de todos estos factores viene a demostrar por qué es tan importante ponerse en manos de un especialista en cuanto se detecte una caída del pelo en mujeres más abundante de lo habitual, ya que nadie mejor que él puede determinar la causa. Y es que en no pocas ocasiones, los casos de alopecia femenina se solucionan cuando se aborda adecuadamente el factor que los puede estar desencadenando.

 

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