9884680303_3644dc2528_zEs cierto que no existe una evidencia científica que demuestre al 100% que el pelo se cae más en otoño, coincidiendo con el cambio de estación, pero la realidad es que en esta época del año las consultas a los dermatólogos sobre este tema aumentan de forma más que notable. Entre los argumentos que emplean los expertos para justificar el fenómeno de perder pelo en otoño se encuentran los ancestrales –se trata de una reminiscencia orgánica de la muda estacional del pelo de nuestros antepasados más primitivos- y, también,  los cambios que se producen en el sistema endocrino en estos meses.

Frente a estas circunstancias poco se puede hacer para prevenir la alopecia, pero hay otro factor que los especialistas en el tema también relacionan con la el incremento de la caída del cabello en los primeros meses del otoño y frente a la que sí se puede actuar de forma eficaz: los cuidados que se aplican al pelo en verano. En efecto, hay evidencias de que la alta exposición a la radiación ultravioleta a la que la mayoría nos sometemos durante las vacaciones produce en el organismo un estrés local que desencadena que pocas semanas después, y como reacción, el pelo empiece a caerse más de lo habitual. A ello hay que unir las dosis de “agresiones” extra a las que por regla general se somete al cabello durante la temporada estival.

El sol principalmente pero también otros factores como la sal, el viento o el cloro de las piscinas inciden directamente sobre el estado de la cutícula resecándola en exceso, alterando su estructura natural y, también, oxidándola (de ahí que el tono, natural o procedente de la coloración, del cabello luzca distinto en verano). Teniendo en cuenta esto, y con vistas tanto a asegurar al pelo un estado saludable y el mejor aspecto posible como para prevenir su caída en otoño, es importante adoptar una serie de medidas de protección e integrarlas en los hábitos diarios, de forma similar a como se hace con la piel para protegerla frente al sol.

En este sentido, la primera medida a adoptar es utilizar productos capilares solares. Estos productos incluyen SPF, de forma que blindan a la cutícula frente a los rayos UVA, e ingredientes de acción antioxidante, que ayudan a conservar el color del cabello evitando la oxidación. Muchos de estos productos, en forma de gel o spray, están formulados para ser utilizados durante la exposición solar, creando una especie de film protector que minimiza el daño de los factores ambientales en la cutícula.

Es también muy importante añadir a todos los cuidados capilares (champú, acondicionador, mascarillas) un plus de hidratación. La sequedad y el efecto frizz son los principales “souvenirs” que el verano deja en el pelo, y frente a ellos no hay mejor estrategia que añadir una dosis mayor de ingredientes hidratantes, como la que ofrecen los productos específicos para cabellos secos, dañados o desvitalizados. Y –muy importante- hay que evitar el uso de planchas y secadores.

 

FOTO:  Leandro Müller

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