4183968397_d63a32c176En
otoño se caen las hojas de los árboles y también –aunque con matizaciones- los
cabellos de la cabeza. En efecto, el desarrollo del
ciclo
capilar
favorece que la fase telógena (la de caída) se
produzca generalmente en los meses de agosto y septiembre, coincidiendo con el
inicio de la estación otoñal.

A ello hay que unir los
daños colaterales que el verano tiene sobre el pelo: el calor, la exposición al
sol y otros daños externos hacen que los cabellos que están especialmente
desvitalizados se desprendan y caigan con más facilidad.

Por tanto, la caída capilar después del verano no debe en principio alarmar, a
no ser que esté acompañada de otros síntomas o se note que va a más (esto es,
que el número de pelos que aparecen en el peine o en la almohada sea cada vez mayor).

¿Qué
medidas hay que adoptar para proteger al pelo en otoño de la especial
vulnerabilidad a la que se encuentra sometido en esta época del año?  Pues fundamentalmente optar por todo aquello
que es bueno para el pelo.
Tal
y como recomiendan los expertos de la Academia Española de Dermatología y
Venereología (AEDV),
en este momento se debe reducir el uso
de secadores calientes, planchas o desrizadores. Lo mejor es dejar secar el
cabello al aire libre y luego peinarlo con un cepillo de dientes anchos.
También es importante, si se nota que el pelo se cae más de la cuenta, empezar
a utilizar un champú anticaida. Si bien estos productos no evitan totalmente la
caída, sí que mejoran –y mucho- el estado del cabello.

Así
mismo, es fundamental tener las ideas claras respecto a los factores que pueden
favorecer la caída capilar. Por ejemplo, hay teorías que relacionan la frecuencia del lavado del cabello con
una mayor predisposición a que se caiga el pelo. Es una idea absolutamente
falsa. Es más: una buena higiene,
utilizando los productos más adecuados para el tipo de cabello que se tenga, es
imprescindible para asegurar el correcto estado del cuero cabelludo y, por
tanto, evitar la pérdida de pelo
.

Y
no hay que olvidar que la salud del cabello es reflejo directo del buen estado
del organismo, en el que juega un papel fundamental
la
dieta
. Los
déficits de determinados nutrientes, como el hierro o las vitaminas del grupo
B, pueden dar lugar a un cabello desvitalizado, favoreciendo su caída
.
Seguir una dieta equilibrada, en la que estén presentes todos los nutrientes
esenciales, es por tanto otra forma de “blindar” al cabello frente a los
embates del otoño.
 

Por
tanto, y para que el cabello se enfrente a la nueva estación en las mejores
condiciones posible, es importante
brindarle todos los cuidados necesarios desde ya (mascarillas y tratamientos
reparadores, cortar las puntas abiertas, evitar tratamientos agresivos…)
y,
sobre todo, consultar con el experto si se percibe que se empieza a perder más
pelo de lo que es habitual en esa época del año.

 

FOTO:  http://www.flickr.com/photos/xadoom/4183968397/

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