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Cardiopatías, diabetes, cáncer de mama, envejecimiento prematuro de las funciones cognitivas… son pocos los problemas de salud que no están directa o indirectamente relacionados con el tabaco. Y fumar tampoco es precisamente bueno para el pelo. Tal y como ha quedado de manifiesto en comentarios de Svenson anteriores,  el hábito tabáquico está implicado en la caída del cabello por nicotina. El efecto en la caída del pelo del humo se traduce en una pérdida de vitalidad, una mayor sequedad de la cutícula y, en general, una fragilidad de la fibra capilar. Una de las causas de la caída del cabello por nicotina es la llegada a través del torrente sanguíneo de un buen número de sustancias procedentes del humo inhalado, las cuales inciden en el correcto funcionamiento del folículo piloso (uno de los efectos de la nicotina para el pelo es la vasoconstricción de este folículo) y, por tanto, altera la correcta formación de nuevo cabello. Además, está demostrado que el repertorio de sustancias tóxicas para el organismo contenidas en cada cigarrillo tiene una incidencia directa en el cuero cabelludo, de forma que en muchos casos se puede hablar de caída del cabello por nicotina. Así, por ejemplo, se sabe que esta sustancia altera los mecanismos implicados en la producción de estrógenos (hormonas femeninas), lo que a su vez produce atrofia cutánea y sequedad, que favorecen la pérdida de cabello.

También se puede identificar como un factor directamente implicado en la caída del pelo el humo del tabaco, que aumenta el número de radicales libres, elementos químicos que dañan las membranas de las células, propiciando el envejecimiento prematuro de la piel, incluida la del cuero cabelludo. Y, por si todo esto fuera poco, hay que tener en cuenta que uno de los factores más implicados en la caída del pelo por el tabaco es la disminución de la oxigenación de los tejidos que produce este hábito: tal y como explican los expertos de la Academia Española de Dermatología, el monóxido de carbono del humo, al ser más de 200 veces más afín por la hemoglobina que el oxígeno, restringe la capacidad de transporte de oxígeno por la sangre y la cantidad del mismo que llega a los tejidos periféricos.

Ante este panorama, ¿cómo se puede proteger la salud capilar de los efectos de la nicotina para el pelo? Pues, ante todo, asegurándole los cuidados básicos diarios que necesita: lavarlo con el champú más adecuado a cada tipo de cabello, para eliminar así cualquier resto de humo y nicotina; aumentar la ingesta de alimentos ricos en vitamina C, que contrarrestan los efectos de los radicales libres derivados del tabaco; evitar elementos agresivos que puedan empeorar aún más el estado tanto del cuero cabelludo como de la cutícula (planchas, secadores…); no abusar de los productos de styling… 

Y, sobre todo, intentar abandonar para siempre el hábito tabáquico: no hay que olvidar que todo aquello que es bueno para la salud en general es también bueno para el pelo.

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