GeneticaEstá demostrado que cuanto antes se inicie un tratamiento para la alopecia, más probabilidades hay de frenar el proceso y, en la medida de lo posible, recuperar el pelo perdido. De ahí las continuas recomendaciones que hacen los expertos sobre la necesidad de consultar con un especialista en cuanto se empiece a percibir que se pierde más pelo de lo habitual y que los cabellos que quedan depositados en la almohada y el peine o cepillo van en aumento. El objetivo por tanto es anticiparse a la alopecia, algo que es posible gracias a las nuevas formas de diagnóstico que aplican las últimas tecnologías y hallazgos al abordaje de la pérdida de pelo.

Una de las técnicas más novedosas incorporada por Svenson es el test genético de alopecia. Su nombre es Hair Dx y permite detectar la predisposición genética a desarrollar calvicie. Se sabe que el gen portador de la alopecia se hereda por vía materna y, además, de él se puede decir que tiene un comportamiento irregular: puede saltarse generaciones, sucederse de forma continuada… Por ello, la observación de los familiares directos no es un criterio fiable desde el punto de vista predictivo. Este test se puede aplicar tanto a hombres como a mujeres y se realiza a través de una muestra de ADN que se extrae, de forma totalmente indolora, de la mucosa oral, y se envía a los laboratorios norteamericanos PharmaGenomics. Los resultados, que se obtienen en unas dos semanas, permiten determinar si una persona está o no predispuesta a quedarse calva, en función de su carga genética. Esta prueba resulta también muy útil para determinar las causas de la caída de pelo en aquellas personas que han comenzado a experimentar la alopecia sin causa aparente, y también anticipa la posible respuesta a un tratamiento con finasteride (en caso de los hombres) y con antiandrógenos (en caso de las mujeres)


Otra estrategia preventiva novedosa, en este caso respecto a la respuesta al tratamiento, es el test de minoxidil. El Test Mx, que se aplica en los centros Svenson, permite diagnosticar el grado de respuesta de cada paciente en particular al tratamiento con minoxidil, uno de los dos fármacos que se utilizan actualmente para el abordaje de la alopecia. La “protagonista” de este test es una enzima del cuero cabelludo, la sulfotransferasa, que juega un importante papel en este tratamiento ya que es la responsable de la transformación del minoxidil  en sulfato de minoxidil, el principio activo de este medicamento.

La mayor o menor presencia de esta enzima en cada paciente es lo que permite saber si el minoxidil va a ser efectivo o no. De hecho, en aquellas personas en las que los niveles de la sulfotransferasa no son lo suficientemente elevados, y en los que, por tanto, el fármaco no resultaría eficaz, no se inicia el tratamiento.

Además del ahorro de tiempo y dinero que supone conocer de antemano la predisposición genética o las posibilidades de éxito de un tratamiento, estas pruebas permiten algo fundamental cuando se trata de la pérdida de cabello: anticiparse a la alopecia y utilizar estrategias eficaces para evitar que vaya a más cuando se encuentra en sus primeros estadios.

Foto:  Tony Alter

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