La alopecia androgénica o androgenética es el tipo de caída de pelo más frecuente entre la población masculina, aunque también las mujeres pueden verse afectadas por ella. Se caracteriza por la pérdida progresiva de cabello en la zona de las entradas que generalmente, a partir de los 40 años, se extiende al área de la coronilla. Se sabe que este tipo de alopecia tiene un elevado componente genético, y es esta predisposición genética la que afecta al comportamiento de la hormona testosterona, típicamente masculina, y la responsable de la presencia de una enzima, la 5-alfa-reductasa, dos elementos de los que se puede decir que actúan en tándem para producir la pérdida de cabello. En concreto, esta enzima convierte la testosterona en dihidrotestosterona (DHT), que es a su vez la encargada de que se reduzca el número de folículos pilosos, lo que desencadena una serie de procesos (rigidez de las membranas del cuero cabelludo, minimización de la estructura folicular, debilitamiento de los nuevos cabellos…) que finalmente desembocan en la alopecia.

Este complejo proceso ha sido objeto de una intensa investigación sobre la alopecia, fruto de la cual han sido hallazgos tan importantes como el finasteride, un fármaco oral que actúa como bloqueador de la 5-alfa-reductasa, impidiendo la transformación de la testosterona en DHT y, por tanto, evitando la atrofia del folículo piloso que produce este tipo de alopecia.

La eficacia de este fármaco está comprobada científicamente y la satisfacción de los pacientes que siguen el tratamiento está de sobra contrastada. Sin embargo, una de las dudas más frecuentes que le surgen a las personas que se plantean recurrir a esta solución contra la alopecia se refiere a los posibles efectos secundarios de finasteride. Concretamente, en algunos casos –menos del 2% – los pacientes pueden sufrir disfunción eréctil, disminución de la libido o disminución de la cantidad de esperma.

En este sentido, y dentro de la actividad investigadora que Svenson lleva a cabo respecto a los avances contra la alopecia, un estudio realizado por su equipo médico ha analizado la relación entre el uso continuado de este fármaco y la aparición de disfunción eréctil, la disminución del deseo sexual y la reducción de la eyaculación.

Las conclusiones de esta investigación, publicada en la prestigiosa revista SkinMed Journal, demostraron que la incidencia de la disfunción sexual en los pacientes sometidos a una terapia para combatir la alopecia a base de finasteride 1mg durante un periodo de entre 2 y 5 años es muy similar a la que se presenta entre la población general de varones que se encuentran en el mismo rango de edad que los pacientes estudiados.

Estas nuevas evidencias sobre los posibles efectos secundarios de finasteride 1mg suponen una buena noticia para aquellas personas que están barajando la posibilidad de someterse a esta terapia, cuyos efectos son visibles entre los 3-6 meses de haber iniciado el tratamiento.

 

 

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