Al
igual que las arrugas y las líneas de expresión dejan en la piel del rostro la
huella del paso del tiempo, el pelo también vive su peculiar proceso de
envejecimiento. Las canas
suelen ser uno de los signos más evidentes de la “edad” capilar, pero ni son
los únicos “chivatos” de la edad ni se dan siempre (hay octogenarios en cuyas
cabezas no hay ni rastro de canas). La alopecia, en el caso de las mujeres,
es en muchas ocasiones otra de las consecuencias del paso del tiempo.

Muchas
mujeres, especialmente en la época de la menopausia, notan un cambio en las
características de su cabello. En efecto: hay evidencias científicas de que a
partir de los 40 años, el pelo femenino empieza a experimentar transformaciones

que se intensifican cuando entra en acción el juego hormonal que acompaña al
climaterio femenino.

Y
es que este cambio en la estructura y aspecto del cabello asociado al
envejecimiento se debe fundamentalmente a una desaceleración del metabolismo,
responsable de que la fibra capilar se reseque y luzca dañada. Las hormonas,
por su parte, son las responsables de que se altere el ritmo del cabello
:
si el periodo de crecimiento normal se sitúa entre 3 y 6 años, las alteraciones
hormonales hacen que una gran cantidad de la masa capilar entre en fase de
reposo y, finalmente, se caiga, propiciando muchas veces la aparición de la alopecia
en mujeres
. A esto hay que unir el hecho de que con
la edad también disminuye la densidad del pelo (la cantidad por centímetro
cuadrado)
, que puede bajar desde los 1.100 que posee el cuero cabelludo de un
recién nacido hasta los aproximadamente 250 que se tienen a los 60 años.

Si
se tiene en cuenta además el déficit de algunos aminoácidos y los efectos de
los principales “agresores” del cabello, que hacen mella en la cutícula (sol,
tintes, exceso de secador) no es de extrañar que en este momento la alopecia se
convierta en un motivo de preocupación para las mujeres y la mayoría de ellas
pongan en marcha estrategias para recuperar el pelo perdido.

La
primera medida que aconsejan los expertos en los casos de alopecia en mujeres
asociada a la edad y a la menopausia es adoptar unos hábitos de vida lo más
saludables posible. No hay que olvidar que todo aquello que es bueno para la
salud (dieta sana, ejercicio físico, patrones de sueño regulares) es a su vez bueno
para el pelo.

También
es importante utilizar productos
cosméticos
que tonifiquen y nutran adecuadamente
el cuero cabelludo, para evitar así que la alopecia en mujeres vaya a más. Y
para mejorar el aspecto de esos cabellos que ya comienzan a manifestar signos
de envejecimiento, lo mejor es recurrir a la cosmética capilar redensificante,
esto es, a aquellos productos que incluyan ingredientes como los liposomas (hidratan
y revitalizan el cuero cabelludo); la vitamina B3 (reactiva los intercambios
celulares y revitaliza la raíz); y activos lípidos que “engordan” la fibra
capilar y mejoran el aspecto del pelo en general.

 

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