Cada uno de los cabellos que pueblan nuestra cabeza tiene vida propia. El crecimiento del pelo es cíclico, y ese ciclo de la vida del cabello atraviesa tres fases o estados distintos y sucesivos: anágeno, catágeno y telógeno.  Sin embargo, este ciclo capilar no se produce de forma homogénea ni sincronizada en todo el cabello, sino que cada folículo (tenemos entre 100.000 y 150.000) experimenta un crecimiento independiente del de sus “vecinos”, y en cada uno se suceden alrededor de 20 ciclos a lo largo de su vida.491563393_37d2e39f64_z

El número de estos folículos va disminuyendo con el paso de los años; al nacer tenemos alrededor de 1.100 folículos por centímetro cuadrado, cifra que disminuye a los 25 años a unos 600 y entre los 30 y 50 años a los 250.

La primera fase del ciclo capilar es la anágeno, que dura de dos a ocho años. En esta fase  los folículos se encuentran “en plena actividad” y el cabello tiene un crecimiento lineal.  Aproximadamente el 85 por ciento de los pelos están en esta fase de crecimiento en un momento dado. La duración de esta fase y la longitud del cabello están directamente relacionadas, esto es, a mayor duración de la etapa anágeno, más crece el cabello.

Pasado este tiempo, el folículo entra en un estado de reposo, el catágeno, que se mantiene entre cuatro y seis semanas. Durante esta fase, las células de la matriz del folículo se queratinizan , lo que propicia un “estancamiento” del crecimiento primero y la caída después.

 

La tercera fase es la que se conoce como  telógeno, y durante ella el pelo se cae. Dura entre dos y tres meses, al término de los cuales, el ciclo capilar se reinicia con una otra fase anágeno, con la aparición de un nuevo brote que permite la formación de un tallo piloso distinto.

 

 

Tal y como señalan los expertos de la Academia Española de Dermatología al explicar el ciclo de vida del cabello, en condiciones normales se encuentra en la fase telógeno entre un 10 y un 15 por ciento del pelo (el equivalente a una caída diaria de entre 100 y 150 cabellos).  Por tanto, es algo totalmente normal que llegado un determinado momento del ciclo capilar este se caiga. El problema se presenta en los casos en los que el cuero cabelludo no es capaz de producir nuevos cabellos para sustituir a los que se han caído.

 

En todo el ciclo de vida del cabello intervienen factores locales, genéticos, endocrinos y metabólicos. No hay que olvidar que el cabello reacciona de forma muy sensible a las influencias tanto externas como internas, de ahí que determinados trastornos o situaciones puedan aumentar la proporción de cabello que se encuentra en fase telógeno.

 

Una curiosidad: existe la creencia de que el pelo se cae más en otoño. Se trata de una verdad a medias. Está comprobado que el estado anágeno se da coincidiendo con el invierno y que el telógeno se aprecia a finales del verano y principios del otoño. Por tanto, más que afirmar que el cabello se cae más en otoño, habría que decir que, simplemente, crece menos durante esta época del año.

 

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One Response to Los “misterios” del ciclo capilar

  1. Información Bitacoras.com

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