Prevenir y poner remedio a la caída del pelo sigue siendo, en 2011, uno de los principales empeños de los expertos en salud capilar. Afortunadamente, actualmente las personas que padecen este problema disponen de productos anticaída efectivos. Dos de ellos sobresalen sobre todos los demás cuando se trata de recuperar pelo perdido: minoxidil y finasteride, cuya aplicación ha demostrado una importante reducción de la caída del cabello.

Ambos constituyen los mejores productos anticaída que existen en la actualidad, y están indicados en los casos de alopecia androgenética, un tipo de caída de pelo que en 2011 se ha convertido en un problema que afecta tanto a hombres como a mujeres, producido básicamente por tres factores: la herencia, la edad (aparece entre los 20 y los 50 años) y la acción de la principal hormona masculina, la testosterona.

El minoxidil, utilizado para recuperar el pelo perdido, es una loción que se aplica directamente, una o dos veces al día, en aquellas zonas del cuero cabelludo afectadas de alopecia, con el objetivo de estimular el crecimiento de los folículos pilosos que darán a su vez lugar a nuevo cabello.

En cuanto al finasteride, su aplicación es oral y se trata de un fármaco, concretamente un bloqueador de la enzima 5-alfa reductasa de Tipo 2, que es la que interviene en la regulación del folículo piloso. Su efecto, tras unos 3-6 meses de tratamiento, se traduce en una reducción de la caída y un aumento de la densidad del cabello. Está especialmente indicado para los hombres y también para mujeres postmenopáusicas o acompañado de un anticonceptivo oral.

Es el especialista capilar quién determina la necesidad de utilizar un producto u otro o, también, la combinación de ambos, algo que se recomienda en determinadas situaciones y que permite optimizar los resultados. Además, sólo un profesional podrá realizar el diagnóstico adecuado tanto de las causas que producen la alopecia como de los mejores productos anticaída en cada caso. Es un error echar mano de fórmulas y recetas más o menos caseras o, peor aún, de productos “crecepelo” cuya formulación tiene nula base científica y que lo único que pueden hacer es empeorar el problema. 

También hay que tener en cuenta, al recurrir al uso de productos anticaída efectivos, que no se trata de soluciones mágicas ni que ofrezcan resultados inmediatos. En este tipo de tratamientos, la constancia y la continuidad son fundamentales y, además, el estado del cuero cabelludo y el grado de alopecia es lo que marca la evolución de estos tratamientos.

Y tampoco hay que perder de vista que todo aquello que contribuya a mantener el bienestar físico (dieta sana, hacer ejercicio, no fumar, seguir una adecuada higiene capilar…) va a traducirse en un mejor estado del cuero cabelludo, fundamental para que los principios activos con los que están formulados estos productos funcionen adecuadamente.

 

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