La caspa no es sólo un problema estético, sino que refleja una alteración del correcto funcionamiento del cuero cabelludo y también puede ser sintomática de algún desarreglo de tipo orgánico. Los factores que desencadenan su aparición pueden ser de distinto tipo. Investigaciones recientes apuntan a que se trata de un problema hereditario (la predisposición genética favorece que se produzca un mayor desarrollo del Malassezia, un hongo que se encuentra de forma natural en la piel), pero se sabe también que el estrés, una alimentación desequilibrada o determinadas enfermedades pueden intervenir en su aparición. Asimismo, hay evidencias de que la intolerancia a algunas sustancias o ingredientes contenidos en champús, geles y otros productos capilares puede afectar al cuero cabelludo, que “protesta” en forma de la descamación característica de la caspa.

Lo cierto es que se trata de un problema capilar que resulta desagradable (debido sobre todo a la forma tan evidente en la que se manifiesta) y para muchas personas es complicado afirmar: “tengo caspa”. Y en este “estigma” que arrastra tiene mucho que ver el falso mito de que la caspa está asociada a la falta de higiene. Técnicamente, este problema se produce por una aceleración del reemplazo de las células de las capas superficiales de la piel, las cuales se desprenden en gran cantidad y se hacen muy visibles.

Existe la creencia de que hay algún tipo de relación entre el hecho de tener caspa y la caída del pelo. Esta idea podría tener como base el hecho de que en ambos problemas se produce una alteración del cuero cabelludo, pero las investigaciones no han encontrado una conexión directa entre caspa y alopecia. Sí que existe relación entre la seborrea y la caída del cabello, ya que el exceso de grasa impide que el pelo se desarrolle correctamente, favoreciendo la alopecia.

La mejor estrategia para plantar cara a este problema capilar es utilizar un champú específico anticaspa. Estos productos tienen una base emulsionante muy suave, de forma que limpian sin agredir al cuero cabelludo, e incorporan ingredientes capaces de ralentizar el recambio celular acelerado, regulando por tanto el funcionamiento del cuero cabelludo.   

Afortunadamente, el champú ya no es el único tratamiento que hace posible combatir la caspa, sino que existen otro tipo de productos especialmente formulados para los cabellos con este problema. En la tienda Svenson se puede encontrar un amplio abanico de opciones de tratamiento, adaptadas al tipo e intensidad de la caspa. Así, la firma ofrece un completo tratamiento específico en dos versiones (para caspa normal o intensa) diseñado para alternar la aplicación de los distintos productos según el día de la semana. La gama está compuesta por Champú Bio-Herbal, Loción Bio-Herbal, Crema Bio-Herbal y Complejo Polivalente contra la Caspa. La acción conjunta de todos estos productos permite abordar el problema de la caspa de una forma cómoda y eficaz.

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