La mayoría de las mujeres nota que las características de su cabello van variando en función al día de ciclo menstrual en que se encuentren. Y tienen razón: los niveles de las hormonas van fluctuando a lo largo de todo el mes, alterando, entre otros, el estado de la piel y el cabello. Así, por ejemplo, justo antes de la ovulación, el cabello muestra su “mejor cara”: volumen, brillo, soltura… debido a que se produce un repunte importante del nivel de las hormonas femeninas, esto es, los estrógenos. Sin embargo, con la menstruación, estos niveles caen en picado lo que, unido a otras situaciones (déficit de hierro, por ejemplo), puede hacer que el cabello se vuelva más “difícil”, sea menos manejable y tienda a lucir un aspecto apelmazado.

También las hormonas están implicadas en la aparición de la alopecia femenina. Se sabe que a partir de los 40-50 años, el proceso natural de envejecimiento se manifiesta mediante una serie de cambios tanto físicos  (en la vista, en la dentadura, en el cabello y en la piel) como a nivel anímico y psicológico, la mayoría de ellos producidos como consecuencia del descenso progresivo del nivel de estrógenos. Con la llegada de la menopausia, el nivel estrogénico sufre una caída brusca, lo que a su vez puede producir pérdida de brillo y fuerza en el cabello, favoreciendo la caída del pelo en mujeres.

Pero no son las únicas hormonas que se encuentran entre las causas de la caída del pelo en mujeres: se estima que una de cada tres sufrirá a lo largo de su vida la caída excesiva del cabello, siendo la causa más común la alopecia androgenética, que a su vez está relacionada con otro tipo de hormonas (en este caso, masculinas): los andrógenos, los cuales, frente a lo que pasa con los estrógenos, tienden a incrementarse después de la menopausia. Al contrario de lo que ocurre en los hombres, en este tipo de alopecia femenina la línea de implantación del cabello frontal permanece intacta y lo que se produce es un adelgazamiento del grosor del pelo en todo el cuero cabelludo.

Entre las causas de la caída del pelo en mujeres también se encuentra el mal funcionamiento de otra hormona, la tiroidea. Sus dos alteraciones principales (hipotiroidismo e hipertiroidismo) afectan al estado del cabello, haciendo que este se vuelva más fino y favoreciendo su caída. También actúan en este sentido los efectos de algunos tratamientos hormonales como, por ejemplo, la píldora.

 Por suerte, existen tratamientos para la alopecia femenina que han demostrado su eficacia, pero para que estos funcionen es necesario conocer la causa del problema. En este sentido, las opiniones sobre Svenson coinciden en la importancia de contar con prevención y diagnóstico por parte de profesionales y, por supuesto, a la hora de pautar los tratamientos para la alopecia femenina más adecuados en cada caso.

 

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