243303450_51f6a4a617_zPicor muy intenso, enrojecimiento, costras, incluso pústulas… son algunos de los síntomas característicos de la foliculitis, uno de los problemas que se encuentran en la raíz del pelo y que pueden favorecer la aparición de la alopecia. “Técnicamente”, la foliculitis se produce cuando se inflama el folículo piloso  (que se encuentran bajo la piel y el cuyo interior se forma el futuro cabello) lo que, en los casos más severos, como la foliculitis decalvante,  puede llegar a provocar su destrucción y, por tanto, la pérdida de cabello en la zona afectada. Además de en el cuero cabelludo, también puede aparecer en otras zonas, como la barba. En la foliculitis de la barba, los folículos que suelen infectarse son los del labio superior, y el afeitado diario empeora la situación de la piel.

La foliculitis decalvante se encuadra dentro del grupo de las alopecias cicatriciales.  Su seña de identidad característica es la aparición de pequeños granos en el cuero cabelludo acompañados del enrojecimiento de la piel y un picor intenso, que en ocasiones puede resultar doloroso. En cuanto a sus causas, se sabe que la foliculitis tiene un origen autoinmune. También hay evidencias de que un microoganismo, el Staphylococcus aureus, podría estar implicado en su aparición. Su evolución es crónica, y la eficacia del tratamiento es variable, en función de las características de cada paciente, de ahí la importancia de consultar a un profesional para que sea éste quien determine qué solución aplicar en cada caso concreto. 

Una vez diagnosticada por el especialista, la foliculitis decalvante suele tratarse con fármacos como los antibióticos y los antimicóticos. El médico también puede recomendar el uso de corticoides, dependiendo de la evolución del problema.

Además, y para aliviar los síntomas de la foliculitis y evitar que vaya a más, es imprescindible una adecuada higiene. En estos casos, se recomienda el uso de productos ricos en ingredientes hidratantes y champús que contengan ácido salicílico, para disminuir la descamación del cuero cabelludo y favorecer la cicatrización de las lesiones (costras, pústulas). También es importante que la zona afectada esté siempre seca, para acelerar la cicatrización. Y, muy importante, evitar la aplicación de cualquier producto capilar (lacas, espumas), ya que pueden empeorar la situación del cuero cabelludo.

Para prevenir en la medida de lo posible la aparición de este tipo de problemas en la raíz capilar funcionan muy bien los tratamientos de ampollas para el pelo. Uno de los más novedosos en este sentido es el tratamiento antioxidante con coenzima Q-10, una sustancia que “blinda” a las células capilares frente a las consecuencias de los estados de estrés o carencia de vitaminas, inhibiendo su destrucción y evitando el efecto de los radicales libres. Nutrir el cuero cabelludo con este tipo de sustancias permite fortalecerlo, prevenir la aparición de problemas como la foliculitis y, en general, mejorar el estado del cuero cabelludo.  

 

FOTO: Andrew Magill

 

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