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uno de los dos fármacos disponibles actualmente para el tratamiento de la alopecia
(el otro es
Minoxidil)
y, desde hace ya varios años, la eficacia del
tratamiento
con finasteride
ha sido sobradamente demostrada. Este
fármaco, que en sus orígenes se utilizaba para abordar el problema de la
hiperplasia benigna de próstata, se ha convertido actualmente en una de las
principales herramientas para solucionar la calvicie y, de hecho, está especialmente indicado para el
tratamiento de las alopecias intermedias y leves.
 

Sin
embargo, su “campo de actuación” podría ser más amplio en el futuro, más allá
del ámbito de la salud capilar. O al menos eso es lo que se desprende de
una
reciente investigación llevada a cabo en la Facultad de Medicina de la
Universidad de Washington
, en Estados Unidos, y cuyos
resultados serán publicados próximamente en la revista Alcoholism: Clinical & Experimental Research. El autor de este
estudio, el profesor Michael S. Irwing, constató que la administración de este fármaco podría también reducir tanto
la ingesta de alcohol como la apetencia por esta sustancia.
 

El
origen de esta investigación fue ahondar en los
efectos
secundarios de finasteride
, concretamente los referentes a
las repercusiones de este fármaco sobre la salud sexual de los pacientes. En el
estudio participaron 83 hombres sanos que desarrollaron efectos secundarios
sexuales persistentes asociados al uso de finasteride, los cuales persistían
tres meses después de haber dejado la medicación. El profesor Irwing recogió información sobre los historiales médicos de
los participantes, su función sexual y sus hábitos de consumo de alcohol antes
y después de tomar el fármaco, y observó cómo muchos de ellos (entre el 41 y el
65%) habían dejado de consumir alcohol o reducido la cantidad que bebían
,
debido a que la ingesta de esta sustancia les producía, al tomar finasteride,
un efecto distinto y la toleraban peor.

Tal
y como explica el profesor Irwing, los resultados de este estudio abren un
nuevo e interesante campo de investigación sobre las aplicaciones futuras de
este fármaco, que pertenece a un grupo de medicamentos, los inhibidores de la
5-alfa reductasa. Su función a nivel capilar afecta al comportamiento de las
hormonas, impidiendo la transformación de la testosterona en
dihidrotestosterona, inhibiendo la atrofia del folículo piloso y contribuyendo
así a la reducción de la caída capilar. Los efectos de este fármaco empiezan a
ser evidentes entre los 3 y los 6 meses posteriores al inicio del tratamiento.
 

Hay
que tener en cuenta tres aspectos importantes antes de optar por este tipo de
medicación: que su administración tiene que estar recomendada y pautada por un
especialista; que existen algunas
contraindicaciones
de finasteride
(niños y pacientes con insuficiencia
hepática; también se recomienda realizar un estudio de los niveles de antígeno
prostático antes de empezar a tomarlo); y que, una vez que se abandona el
tratamiento, cesan los efectos positivos sobre el crecimiento capilar.

 

FOTO:   http://www.flickr.com/photos/sonya/2310486160/

 

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