Nuestro cabello, incluso el que está en las mejores condiciones, pasa por etapas en las que se encuentra especialmente débil y vulnerable, lo que propicia a su vez la aparición de problemas como la caída. Una de las situaciones más peligrosas, sobre todo en lo que a la pérdida de color en el cabello se refiere, es el verano. Los rayos de sol son los principales enemigos de la coloración capilar ya que, si no se protege el pelo adecuadamente, puede llegar a decolorarlo. Sin duda, una de las mejores estrategias para proteger el pelo del sol y, también, para reparar los estragos que pueda producir sobre él, es aplicar regularmente una mascarilla para el pelo.



Además, y sobre todo cuando se lleva el cabello teñido,  es aconsejable usar siempre productos que incluyan protección solar para evitar que la fibra capilar se reseque y el tono se oxide. De la misma forma, el cloro de la piscina puede reaccionar con cualquier color de pelo de forma imprevisible, de ahí que también en este caso la mascarilla para el pelo resulte imprescindible.

Hay una amplia oferta de mascarillas en el mercado de la cosmética capilar, adaptadas para cada tipo de cabello y para cada necesidad. En el caso de las mascarillas cuya misión es proteger el pelo del sol y evitar la pérdida de color en el cabello, hay que buscar formulaciones  específicas, muchas de las cuales no necesitan aclarado, tienen una textura muy ligera e incluyen protección UV, que preservan de la acción decolorante de los rayos del sol.

En cuanto a los ingredientes, deben incluir vitaminas antioxidantes, que refuerzan al cabello frente a los radicales libres. También es importante que sean ricas en proteínas, ingredientes que permiten regenerar en profundidad la estructura interna del pelo en general y del coloreado en particular, evitando la pérdida del color en el cabello.

Entre los componentes de última generación de la mascarilla para el pelo destaca uno cada vez más presente en este tipo de cosméticos: el ácido hialurónico.  De hecho, se trata de una proteína presente sobre todo en la piel, pero también en la cara, los cartílagos, los huesos, los vasos sanguíneos, el cordón umbilical, etc, y de la que se podría decir que actúa como un auténtico guardián de la hidratación del organismo. Y no es para menos, teniendo en cuenta la impresionante capacidad que tiene para absorber grandes cantidades de agua, almacenando la humedad (se estima que un gramo de ácido hialurónico puede absorber hasta tres litros de agua). Esta es la razón por la que la cosmética, incluida la capilar, lo ha incorporado como ingrediente fundamental en sus formulaciones más novedosas.

El manual de uso de las mascarillas es muy sencillo: se aplican siempre sobre el cabello limpio y muy bien enjuagado. Es importante que tanto el champú como la mascarilla como otros productos que se vayan a emplear (los de styling, por ejemplo) pertenezcan a la misma “familia”, esto es, estén adaptados al tipo de pelo a tratar y que incluyan también ingredientes destinados a prevenir la pérdida de color en el cabello.

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