Emplastos a base de plantas; sustancias de uso tópico de dudosa procedencia y a las que se atribuían propiedades crecepelo; creencias relacionadas con la luna, el sol u otros fenómenos naturales carentes de cualquier base científica y algún que otro remedio ancestral contra la alopecia que se transmitía de generación han sido algunas de las estrategias que desde tiempos inmemoriales se han empleado para frenar la caída del cabello o recuperar el pelo perdido. Por suerte, en los últimos años se han conseguido importantes avances en ese sentido, todos ellos avalados por varias investigaciones científicas y en los que se utilizan las técnicas más punteras.

Buena parte de estos avances proceden del campo de la Medicina. Es el caso de la utilización de células madre para el pelo. Se ha demostrado que las células madre de la piel y el cuero cabelludo cultivadas en el laboratorio poseen la capacidad de regeneración, lo que significa desde el punto de vista práctico que en el caso de la alopecia pueden crear nuevas células capilares restaurando las que están muertas.

Otra técnica novedosa, basada en el uso de PRP para el pelo, lleva ya bastante tiempo utilizándose en centros y clínicas de estética y también se emplea en el área médica de la traumatología para la regeneración de los tejidos ligamentosos. Varios estudios han demostrado que, a nivel capilar, esta técnica aumenta el porcentaje de cabellos que se encuentran en fase de crecimiento (anágena) en los casos de alopecia androgenética; logra un espesamiento de la zona en la alopecia areata y mejora el metabolismo de la cutícula en los casos del cabello distrófico. 

Las nuevas tecnologías también han entrado a formar parte del repertorio de soluciones para la caída del cabello. Es el caso de la terapia láser contra la alopecia. Se sabe que la  aplicación del láser a nivel capilar favorece el correcto funcionamiento del cuero cabelludo, estimulando la circulación de la sangre en los folículos pilosos. Uno de los tratamientos que utilizan esta técnica está la Terapia Láser de Baja Intensidad (TLDBI), también llamada terapia de láser frío o fototerapia, especialmente recomendada para los casos de alopecia androgenética, areata o con efluvio telógeno. Entre los productos que incorporan esta tecnología destaca el casco láser, una propuesta exclusiva de los centros Svenson que consiste en un aparato portátil que gracias a su forma de casco se adapta perfectamente a la cabeza del paciente. Actúa aplicando diodos láser de forma simultánea sobre todo el cuero cabelludo.

El objetivo último de todas estas técnicas y tratamientos es contribuir al crecimiento y favorecer la bioestimulación capilar, unos efectos que han demostrado ser los más adecuados a la hora de prevenir la pérdida de cabello y paliar las consecuencias de la alopecia.

 

Compartir →