“Ya no huele a tabaco”. Quizá esta haya sido la observación más repetida por los españoles al frecuentar algún local público desde que el pasado 2 de enero entrara en vigor la nueva ley antitabaco. De las ventajas que tiene para la salud dejar de fumar se ha hablado hasta la saciedad: los pulmones, el corazón, la piel y, también el cabello, son los grandes beneficiarios de esa reducción de “malos humos” en el aire.

Son muchos los efectos de la nicotina para el pelo, aunque no son tan conocidos como otras consecuencias negativas que el tabaquismo tiene para la salud. Tal y como explican los expertos de Svenson, existe una íntima relación entre caída del pelo y tabaco, caída del pelo y humo y, en definitiva, la caída del cabello por la nicotina.


Está demostrado que los efectos de la nicotina para el pelo van mucho más allá de un peor aspecto,  menos brillo u olor en el pelo. Está demostrado que el tabaco incide directamente en la estructura del cabello, produciendo una mayor sequedad de la cutícula y  debilitando la fibra capilar.

Otra de las causas implicadas en la caída del pelo por causa del tabaco es el daño que las sustancias procedentes del humo inhalado producen en la micro circulación de los folículos pilosos del cuero cabelludo, lo que hace más difícil que lleguen a él los nutrientes necesarios e incidiendo de forma negativa en la formación de un nuevo pelo.

Pero hay más: la caída del cabello por nicotina también se explica por el efecto de esta sustancia en los mecanismos implicados en la producción de estrógenos, favoreciendo la pérdida del cabello y afectando directamente al correcto funcionamiento del cuero cabelludo.

Afortunadamente, todos estos efectos son reversibles, y a ello contribuye en gran medida la supresión de los ambientes cargados de humo. Para potenciar esta “recuperación postabáquica”, los expertos de Svenson recomiendan tomar alimentos ricos en vitamina C, cepillarse con la cabeza hacia abajo, para eliminar cualquier posible resto de tabaco, propio o ajeno, que pueda propiciar la caída del cabello por nicotina, y, sobre todo, utilizar los productos de cuidado capilar más adecuados a cada tipología de cabello.

Todo apunta a que esta nueva ley incitará a un número elevado de personas a abandonar el hábito tabáquico.  Y puede que, para los más reticentes, conocer los efectos de la nicotina para el pelo actúe como un elemento disuasorio más.

Además, han sido muchos los que, a raíz de dejar de fumar, han sido conscientes de uno de los efectos colaterales del hábito tabáquico que hasta ahora, en los ambientes con humo, pasaba inadvertido: el olor en el pelo. Ello ha contribuido a tirar por tierra esa imagen glamourosa que siempre ha estado en cierta medida asociada al gesto de fumar, sobre todo en el caso de las mujeres. Precisamente acabar con esa imagen ha sido el objetivo de una reciente campaña puesta en marcha por la OMS, dirigida especialmente a las fumadoras, y en la que se recuerda que “el  consumo de cigarrillos no es ni liberador ni glamouroso; es adictivo y mortal”.

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