Mucho se habla de los efectos negativos del sol en el pelo. Pero hay otros elementos cuyas consecuencias no son tan conocidas y que, sin embargo, inciden de igual –o, en ocasiones, peor- manera en la estructura de nuestro cabello, llegando a alterar su estado.  Factores como los cambios constantes de temperatura (del frío exterior a las calefacciones y viceversa), el viento y la humedad pueden dañar la salud capilar.


Los efectos de esos “otros factores” medioambientales fueron de hecho objeto de un curioso estudio realizado por la firma Pantene en el que se definían, en función de estos efectos, distintas tipologías de cabello según la zona de España. Una de estas  tipologías es la de los cabellos afectados por el denominado Síndrome del Pelo Triste, típico de  zonas como Galicia, Asturias y el País Vasco, en las que la humedad y la lluvia, unido a la falta de sol, da lugar a un cabello carente de volumen, apagado y sin brillo. Los cuidados para este tipo de cabello pasan por secarlo siempre a la temperatura más baja posible; evitar en lo posible el uso de planchas o rizadores y utilizar productos de fijación que realcen el brillo sin apelmazar.

Por tanto, si se vive en una zona en la que la climatología no acompaña,  la mejor estrategia para evitar que la humedad afecte a la salud capilar hasta tal punto de que debilite al cabello en exceso y favorezca su caída, es ofrecerle este tipo de cuidados a diario y protegerlo en la medida de lo posible cubriéndolo con gorros, capuchas y demás.

Así mismo, es importante incluir en la dieta alimentos que sean ricos en nutrientes que evitan la pérdida del cabello como el azufre, indispensable en la síntesis de queratina, una sustancia presente en el cabello de forma natural y que se va perdiendo como consecuencia de los malos hábitos capilares y, también, de la acción de los agentes medioambientales.  Este mineral se encuentra en un buen número de verduras (endivias, coles, espinacas, rábanos…).

Esta sustancia es el ingrediente esencial de uno de los tratamientos más punteros para mejorar el estado del cabello, evitar el encrespamiento y, en última instancia, prevenir la caída del pelo: el tratamiento con queratina.

Es un tratamiento que, según las opiniones de los expertos de Svenson, está indicado para todo tipo de cabellos y que, contrariamente a lo que se pueda creer, no se trata de una técnica para alisar el cabello, sino que proporciona una reparación capilar completa. De esta forma, favorece especialmente a los cabellos más debilitados, en los cuales la pérdida de la queratina natural puede propiciar la caída del pelo.

Otras estrategias que “blindan” al cabello frente a la acción de los factores ambientales propios del invierno son el uso de champús que incluyan un plus de ingredientes nutritivos; utilizar siempre acondicionador (la mejor solución frente al encrespamiento) y mascarilla; y optar por productos de styling que sean lo más ligeros posible.

 

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