La
investigación sobre la alopecia es uno de los campos científicos más “activos”
en los últimos tiempos
. Fruto de esta intensa actividad
son los más que prometedores resultados que arrojan los continuos estudios que
tienen a la caída de pelo en general y a la alopecia
androgenética
en particular como principales
protagonistas. La mayoría de estos estudios están encaminados a descubrir cuál
es el origen de este problema y, sobre todo, identificar los principales
factores implicados en su aparición.

Uno
de los trabajos más recientes en el campo de la investigación
sobre
la alopecia

ha sido llevado a cabo por expertos de la Universidad de Yale, en Estados
Unidos, y tuvo como objetivo el análisis de las células madre presentes en
la capa de grasa que hay bajo la piel del cuero cabelludo. Los autores del
estudio comprobaron las pautas de comportamiento de estas células respecto al
ciclo de crecimiento del cabello
, constatando que, cuando el cabello muere,
la capa grasa del cuero cabelludo “se encoge”, mientras que en el momento del
crecimiento, esa misma capa grasa actúa de forma totalmente opuesta, esto es,
se expande.

Una
vez comprobado el “funcionamiento” de esta capa grasa (tras el cual se
encuentra un tipo de moléculas, el Factor de Crecimiento Derivado en Plaquetas,
que ya se había asociado previamente a la caída capilar), los autores de
esta investigación sobre la alopecia llegaron a la conclusión de que los
hombres afectados de alopecia androgenética, si bien conservan células madre en
su cuero cabelludo, en ellos éstas han perdido su capacidad de regeneración y
permanecen en cierto sentido adormecidas.

La
autora de esta investigación, la doctora Valerie Horsley, explicó que, cuando
un cabello comienza a crecer, las células grasas de la piel que se encuentran
alrededor del folículo piloso (células precursoras) se multiplican hasta por
cuatro, algo que no ocurre en los casos en los que se padece alopecia
androgenética.

Con
estas evidencias, el siguiente reto que se han propuesto estos investigadores
es conseguir determinar las estrategias o los mecanismos que permitan que estas
células grasas vuelvan a reactivarse y, de forma, que la capa grasa que se
encuentra situada bajo el cuero cabelludo permita de nuevo el correcto
funcionamiento del folículo piloso. Con ello se conseguiría que el cabello
volviese a crecer, solucionando por tanto la alopecia androgenética.

Concretamente,
el siguiente paso que tiene previsto acometer el equipo de la doctora Horsley
consiste en identificar
otros compuestos químicos
que pudieran intervenir en el
proceso de regeneración del cabello, centrando sus esfuerzos en comprobar si
los resultados de esta investigación, llevada a cabo en ratones, es extrapolable
a humanos.

En
espera de resultados definitivos que abran la puerta a su vez al desarrollo de
nuevos fármacos para el tratamiento de la alopecia, lo que se desprende de
esa investigación es que todo aquello que redunde en un correcto funcionamiento
de las funciones del organismo (dieta, hábitos y demás) es bueno para el pelo
y, también, para prevenir la alopecia androgenética.

 

 

Compartir →