Durante
los nueves meses que dura el embarazo, la acción de las hormonas y el
incremento del flujo sanguíneo que circula por el organismo hacen que el pelo
crezca más deprisa, más fuerte y tenga más cuerpo. Además, el juego hormonal
favorece que el cabello se mantenga más tiempo en la fase de crecimiento, anágena,
de ahí que no sea muy frecuente perder pelo en el embarazo.

Sin
embargo, una vez que la mujer da a luz, la situación cambia radicalmente. Los
niveles de las hormonas favorables al “bienestar capilar” vuelven a la
normalidad y entran en acción otras, como la prolactina, responsable de la
lactancia y que, en su versión menos “amable”, activa el mecanismo fisiológico
de la caída del cabello.

Entre
dos y cuatro meses después del parto muchas mujeres comprueban que el cabello
se les empieza a caer en gran cantidad. En algunos casos, llegan a descubrir
con preocupación que aparecen zonas despobladas en su cabeza. Es lo que se
conoce como alopecia
posparto
, que afecta aproximadamente al 50 por
ciento de las mujeres y que es uno de los “efectos colaterales” de ese carrusel
hormonal y del conjunto de cambios al que se ve sometido el organismo femenino
durante el embarazo y que ahora, casi de repente, se frena en seco, con lo que
todas las funciones corporales –ciclo capilar incluido- tienen que reajustarse.
A ello hay que unir el estrés y el cansancio que padecen muchas mujeres en esta
etapa y otras circunstancias como los déficits de hierro.

Lo
primero que hay que saber sobre este tipo de alopecia femenina es que en
la mayoría de los casos se trata de un problema pasajero y puntual, que se
soluciona en cuanto el organismo vuelve a la normalidad. Si no es así o se nota
que la caída del cabello va a más, hay que ponerse en manos de un especialista.

La
estrategia más efectiva para atajar este problema es recurrir a tratamientos
para el pelo
que sean efectivos para la alopecia
posparto. Es el caso del tratamiento de choque que los expertos de Svenson
recomiendan para estos casos. Consiste en dos viales (uno compuesto por silicio
y ácido acetilsalicílico y otro rico en componentes de origen botánico) que se
aplican de forma tópica. Este tratamiento equilibra el metabolismo de las
células capilares y fortalece el folículo piloso.

Los
tratamientos para el pelo que tengan efectos anticaída y tonificantes son muy
efectivos en este momento
, así como adoptar una serie de cuidados
capilares
como no abusar de las planchas, el secador y otro
tipo de “agresores” capilares; seguir una dieta completa, en la que no falten
nutrientes como la fruta y la verdura; prescindir de estilos de peinado que
puedan favorecer la caída capilar (peinados excesivamente tirantes,
extensiones…); mantener a raya el estrés y aprovechar el momento de aplicación
del champú para dar un suave masaje en el cuero cabelludo. Y, sobre todo, tener
paciencia, ya que se trata de un problema con solución.

 

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