6a013485b2763f970c0147e05081da970b.jpg La mayoría de las alopecias que se inician a partir de los 20 años –con las características entradas en el pelo– tienen un componente hereditario importante. Por suerte, esta alopecia genética se puede tratar utilizando adecuadamente y al primer síntoma productos para la caída del pelo.

 Pero más allá de cuestiones estéticas, la alopecia en jóvenes, post adolescentes y veinteañeros, puede estar también relacionada directamente con una mayor predisposición a padecer cáncer de próstata. Esto es al menos lo que se desprende de un reciente estudio llevado a cabo por expertos del Departamento de Oncología Radioterápica del Hospital  Europeo Georges Pompidou, de París, quienes, tras realizar entrevistas a un total de 669 hombres (388 con cáncer de próstata y 281 sanos), descubrieron que el doble de los pacientes con el tumor habían empezado a perder pelo en torno a los 20 años.

La razón de esta relación se encuentra al parecer en la acción de las hormonas masculinas, los andrógenos. Por un lado, ya se sabe el efecto que un nivel elevado de estas hormonas tiene sobre los folículos pilosos (concretamente, reduciendo la densidad del cabello), favoreciendo la alopecia androgénica, un tipo de pérdida de pelo que afecta a un 50 por ciento de los hombres a partir de los 50 años y, también, a entre un 5 y un 10 por ciento de mujeres. La presencia de andrógenos en el organismo comienza a aumentar a partir de la pubertad. Hay que tener en cuenta que la alopecia genética no es una enfermedad en sí misma, sino que se trata de una consecuencia normal del proceso de envejecimiento. Por otro,  los expertos han demostrado  el papel que tienen los andrógenos en la aparición del cáncer de próstata.

 El estudio, que fue publicado en la revista Annals of Oncology, también reveló que si la pérdida de pelo se apreciaba a los 30 o los 40 años, esta alopecia no tenía por qué relacionarse con el riesgo de cáncer de próstata.

 Desde el punto de vista práctico, la importancia de esta investigación radica en la posibilidad de que la alopecia en jóvenes pueda considerarse como un factor de riesgo identificable del cáncer de próstata que permita poner en marcha estrategias preventivas en estas personas, impidiendo que la enfermedad llegue a desarrollarse.

 En cuanto a las estrategias a adoptar por aquellos jóvenes que empiezan a percatarse de que lucen entradas en el pelo, lo fundamental es que se pongan cuanto antes en manos de profesionales e incluyan los productos anticaída en sus hábitos de cuidado diario.

 En definitiva, a la hora de determinar las causas de la calvicie hay que tener en cuenta tanto los genes como el papel de las hormonas masculinas. Y aunque la investigación de los expertos franceses supone un paso importante respecto al triángulo formado por andrógenos-alopecia-próstata, no hay que olvidar que ya Aristóteles constató que no había casos de calvicie entre los individuos eunucos…

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