4626394601_14e697e8ee_zSe apelmaza poco después de haberlo lavado; es difícil que luzca suelto y lleno de volumen y aguanta muy poco tiempo limpio. Estas son las principales señas de identidad del cabello graso, uno de los problemas capilares más molestos y que hacen más difícil sacar partido a cualquier peinado. Por suerte, los tratamientos actuales son muy efectivos no sólo para paliar los efectos de la grasa en el pelo sino también para corregir su causa: la hiperproducción sebácea o lo que es lo mismo, el exceso de seborrea.

El cuero cabelludo segrega sebo de forma natural para proteger el cabello de las agresiones externas, lubricarlo y mantenerlo suave. El sebo es una sustancia compuesta por células, ácidos y grasas. El problema surge cuando la producción de este sebo es más abundante de lo normal, lo que da como resultado un exceso de grasa. Esta hiperproducción sebácea suele tener un origen hormonal, pero también pueden influir otros factores como una dieta excesivamente rica en hidratos de carbono y grasas o la ingesta de determinados medicamentos.

Unos cuidados inadecuados (es falso el mito de que este tipo de cabello, cuanto más se lava, más grasa segrega), determinados factores medioambientales y, sobre todo, el uso de productos inadecuados son circunstancias que pueden agravar aún más este problema y propiciar también la aparición de un tándem que se da con bastante frecuencia: caspa y grasa. Así mismo, el exceso de grasa también puede propiciar la caída del cabello, por lo que el control de la hiperproducción de sebo es una estrategia efectiva para prevenir la alopecia.

La mejor “medicina” para un pelo graso es utilizar champú y otros productos específicamente adaptados a esta tipología capilar, como los que se pueden encontrar en la tienda Svenson: el prechampú exfoliante, que prepara el cabello y el cuero cabelludo antes del lavado; el champú equilibrante, que regula el exceso de producción sebácea, y la crema antiseborreica, que favorece la disminución del exceso de grasa y protege la cutícula del cabello.

Los cuidados que se dan a diario a este tipo de cabellos son muy importantes para mantener a raya el exceso de grasa. Los peines, cepillos, planchas, rulos y demás utensilios capilares deben estar bien limpios, ya que los restos de acondicionadores y otros productos pueden apelmazarlo en exceso al mezclarse con el sebo. Es mejor utilizar cepillos de cerdas naturales, ya que distribuyen mejor la grasa natural del cabello. También hay que tener cuidado con los productos de styling, evitando aquellos que contengan aceites (las ceras, por ejemplo) y optar por los que incluyan alcohol en su formulación (lacas, espumas, geles fijadores).

La dieta es otro de los aspectos que hay que vigilar, ya que el cabello es un reflejo del tipo de alimentación que se lleva, por lo que la abundancia de alimentos grasos y el exceso de carbohidratos propiciarán la aparición de grasa.

 

FOTO: Randi Boice

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